La vida cotidiana en Estados Unidos muestra contrastes claros entre grandes ciudades, y San Diego destaca por una carga económica persistente. El gasto combinado en vivienda y movilidad redefine decisiones familiares y condiciona la experiencia urbana en la región.
Un estudio federal reciente ubicó a San Diego como la segunda gran área metropolitana con mayor presión por costos habitacionales y de transporte. El análisis evaluó patrones de gasto entre 2023 y 2024 y comparó a las 22 ciudades más grandes del país.
Costos de vivienda y transporte marcan la economía local
Los hogares de San Diego destinaron más de la mitad de su gasto anual a vivienda y transporte. Además, ese porcentaje solo quedó por debajo del registrado en Miami, otra ciudad con alta dependencia del automóvil y precios elevados.
El rubro de vivienda concentró más de un tercio del gasto familiar promedio. Asimismo, el transporte absorbió una proporción significativa debido a seguros, combustible, mantenimiento y uso limitado de alternativas públicas eficientes.
Investigadores urbanos señalaron que las ciudades con sistemas de transporte masivo consolidados tienden a reducir este impacto. Por otro lado, San Diego mantiene un modelo urbano donde el automóvil sigue siendo central para el traslado diario.
Comparaciones regionales y matices del gasto
Otras áreas de California también superaron el promedio nacional en costos de vivienda. Sin embargo, San Diego quedó por encima de Los Ángeles y San Francisco en la combinación total de ambos rubros.
En consecuencia, la presión económica no responde solo al precio del alquiler o la hipoteca. También influyen distancias laborales, precio del combustible y patrones de desarrollo urbano extendido.
Un dato que equilibró el panorama fue el gasto en alimentos. Los hogares de San Diego destinaron una proporción menor al promedio nacional, un factor que amortiguó parcialmente la carga total.
El gasto anual promedio por hogar en San Diego superó los 108,000 dólares, muy por encima del promedio nacional, lo que refleja ingresos más altos, pero también compromisos financieros mayores.