El debate fiscal vuelve al centro de la agenda pública en Estados Unidos tras la propuesta presupuestaria de California. El Gobernador Gavin Newsom delineó un plan financiero que busca estabilidad en su último año al frente del estado, en un contexto marcado por cautela y ajustes.
El proyecto para el ciclo fiscal 2026-27 plantea un déficit de 2.9 mil millones de dólares, menor al previsto por analistas legislativos. Además, el Gobernador descartó la creación de nuevos programas y priorizó la sostenibilidad ante un entorno económico cambiante.
Gobernador ajusta prioridades ante déficit persistente
El presupuesto total asciende a 349 mil millones de dólares y abre meses de negociación con el poder legislativo. Asimismo, el plan reconoce un cuarto año consecutivo con déficit, pese al aumento de ingresos derivados del mercado bursátil y la inversión en inteligencia artificial.
La administración estatal anticipó la pérdida de 1.4 mil millones de dólares en fondos federales vinculados a salud y asistencia alimentaria. En consecuencia, el estado evitó comprometer recursos adicionales para compensar ese recorte.
El Gobernador propuso reforzar reservas financieras, con depósitos al fondo de emergencia, reservas escolares y reducción de deuda pública. También incluyó recursos para incentivos a la compra de vehículos eléctricos y para fortalecer acciones legales del estado frente a políticas federales.
Educación y vivienda marcan el debate político
El plan mantiene la educación como eje central del gasto. El Gobernador proyectó una inversión histórica por estudiante, financiamiento completo para kindergarten transicional y apoyo adicional a escuelas con mayores necesidades.
Por otro lado, el presupuesto no contempla nuevos fondos estatales para programas locales de atención a personas sin vivienda. Funcionarios de condados expresaron preocupación por el impacto en la reducción de la falta de vivienda.
A seis meses del inicio del ejercicio fiscal, el estado ya gasta cerca de 6 mil millones de dólares más de lo previsto, una cifra que refuerza la presión por disciplina presupuestaria en el corto plazo.