El desierto de Anza-Borrego, a poco más de 100 kilómetros al noreste de San Diego, empieza a vestirse de verde y púrpura gracias a una combinación inusual: lluvias abundantes y condiciones climáticas favorables. Desde de 2025, el parque ha recibido 15 centímetros de lluvia, apenas por debajo del promedio anual, lo que está provocando una anticipada floración de flores silvestres como la ambrosía y la verbena.
Este repunte hídrico no es común en la región. Anza-Borrego es uno de los territorios más secos de California, con una media anual inferior a los 18 centímetros de precipitación. Sin embargo, el reciente monzón de verano, seguido de tormentas intermitentes en otoño e invierno, ha transformado el paisaje. La última floración masiva de magnitud se registró en 2019, y desde entonces no se habían alineado las condiciones necesarias.
La floración de flores silvestres impacta al ecosistema y a la economía
Para que se produzca este fenómeno, conocido como “superbloom”, se necesita un delicado equilibrio entre agua, sol, viento y temperatura. Por ahora, el terreno se mantiene húmedo, las lluvias invernales continúan y la flora silvestre comienza a responder. De mantenerse este patrón, el parque podría ofrecer en semanas una de las experiencias naturales más impactantes de la región.
El efecto no es solo visual. Cada superbloom activa la economía local, desde tiendas de alimentos hasta negocios turísticos gestionados por familias latinas. En consecuencia, residentes y visitantes comienzan a planear excursiones, alimentando así la vitalidad de pequeñas comunidades vecinas como Borrego Springs.
Ubicado en más de 240 mil hectáreas protegidas, Anza-Borrego alberga no solo flora endémica, sino huellas arqueológicas que conectan el presente con el pasado indígena de California. En tiempos de incertidumbre climática, ver florecer el desierto recuerda que, incluso en las condiciones más extremas, la vida insiste en brotar.