Una nueva etapa monetaria inicia en México con el rediseño de las monedas de 10 y 20 pesos. A partir de enero de 2026, el gobierno federal oficializó mediante decretos publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la actualización de materiales, formas y elementos de seguridad, manteniendo el mismo valor nominal y poder liberatorio.
Estas modificaciones tienen como fin reducir los costos de producción y fortalecer la seguridad de las monedas en circulación. No reemplazan a las actuales: seguirán siendo válidas hasta que el Banco de México indique lo contrario. Por ahora, ningún usuario necesita cambiarlas.
Diseño, materiales y medidas de seguridad
La nueva moneda de 20 pesos será dodecagonal, con canto estriado discontinuo y un peso de 12.67 gramos. Su composición bimetálica combinará un centro de alpaca plateada con un anillo de bronce-aluminio. El diseño en el reverso mostrará el Templo de Kukulkán en Chichén Itzá, acompañado de microtexto, imagen latente y otros elementos que dificultan su falsificación.
En tanto, la nueva moneda de 10 pesos mantendrá su forma circular y un diámetro de 28 mm, pero incorporará distintas opciones de aleaciones en su fabricación, con peso variable entre 9.9 y 11.6 gramos. En su reverso destacará la imagen de Tonatiuh, tomada de la Piedra del Sol.
Ambas monedas podrán comenzar a acuñarse 30 días después de publicado el decreto. El Banco de México conservará los derechos sobre los diseños y será el encargado del eventual retiro de las monedas antiguas.