A pesar de un entorno marcado por la sequía extrema, México y Estados Unidos han logrado un acuerdo clave para asegurar la entrega de agua en la cuenca del Río Bravo. Conforme al Tratado de Aguas de 1944, México garantizará un mínimo de 431.7 millones de metros cúbicos anuales, priorizando el consumo humano y la producción agrícola.
Este compromiso fue comunicado por las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura, Medio Ambiente y la Conagua, quienes destacaron que el plan técnico bilateral fue construido bajo criterios de respeto mutuo y soberanía. Su objetivo es doble: asegurar el derecho humano al agua y fortalecer la previsibilidad en la gestión hídrica binacional.
Gestión del agua con visión de futuro y responsabilidad compartida
Además de garantizar el volumen mínimo, el acuerdo contempla nuevas acciones de infraestructura, modernización del riego y sistemas de monitoreo más precisos. El enfoque es claro: transitar de la emergencia a la planeación a largo plazo frente a un escenario climático cada vez más incierto.
El comunicado oficial subraya que el consenso es fruto de un proceso técnico y político sostenido. La conversación entre el expresidente Donald Trump y la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, celebrada la semana pasada, marcó el momento clave del entendimiento. Ambos reafirmaron su compromiso de apoyar a productores rurales y comunidades fronterizas.
Desde el Departamento de Estado, Marco Rubio calificó el acuerdo como una victoria para agricultores estadounidenses y un gesto de cumplimiento por parte de México. Este pacto representa un avance estratégico en un contexto donde más del 70% del territorio mexicano registra niveles críticos de sequía.