California vuelve a debatir cómo financiar servicios públicos en un contexto de recortes federales y presión social creciente. En ese escenario, el impuesto a multimillonarios reactivó una advertencia recurrente desde los sectores más ricos: la amenaza de abandonar el estado si la medida avanza.
La narrativa no es nueva en Estados Unidos y tampoco es exclusiva de California. Cada vez que se plantea una reforma fiscal dirigida a grandes fortunas, aparecen pronósticos de fuga masiva de capitales y empleos, aun cuando la propuesta ni siquiera ha llegado a las urnas.
El impuesto a multimillonarios y la experiencia histórica
Los antecedentes recientes ofrecen otra lectura. En Massachusetts, un recargo a ingresos superiores al millón de dólares entró en vigor tras 2022. Lejos de reducir la base de contribuyentes ricos, el número de personas con patrimonios superiores a 50 millones de dólares creció con fuerza en los años siguientes.
Además, estudios académicos muestran que el traslado por razones fiscales es marginal. Investigaciones de universidades como Stanford indican que solo una pequeña fracción de millonarios cambia de estado cada año por motivos tributarios. La mayoría permanece donde construyó su red empresarial, social y tecnológica.
California, concentración de riqueza y economía local
California concentra uno de los mayores polos de innovación del mundo. Silicon Valley y el área de San Francisco albergan cientos de multimillonarios, muchos ligados al sector tecnológico. Ese ecosistema, basado en talento, capital y oportunidades, actúa como un fuerte ancla económica.
Por otro lado, asesores fiscales y líderes empresariales reconocen que no todos los ultra ricos consideran mudarse. Algunos incluso expresan disposición a contribuir más, especialmente cuando los recursos se destinan a salud, educación o transporte.
La propuesta de impuesto a multimillonarios aún debe reunir cientos de miles de firmas para llegar a la boleta electoral. De aprobarse, enfrentaría retos legales y políticos inmediatos, como ha ocurrido con otras reformas estructurales.
Aun así, los datos sugieren que el temor al éxodo suele pesar más en el discurso que en la realidad. En California, la riqueza continúa creciendo y concentrándose, incluso en periodos de mayor carga fiscal.