Mientras el tráfico fluye en las calles de San Diego, una red silenciosa de voluntarios avanza en kayak por el estuario del río San Diego. No reman por deporte ni por recreación, sino para recoger residuos y proteger uno de los ecosistemas más sensibles del sur de California. Esta movilización, impulsada por el San Diego River Park Foundation, ha cobrado fuerza en los últimos meses.
El estuario, ubicado cerca de Mission Valley, es hábitat crítico de aves como el charrán mínimo californiano y el vireo de Bell. Muchas de estas especies enfrentan peligro de extinción por la basura que se acumula en el agua. También por el desarrollo urbano que continúa presionando sus espacios naturales. Desde 2025, más de 300 personas han participado en estas limpiezas mensuales, retirando en conjunto más de 5 mil libras de residuos.
El río San Diego, espejo de la conciencia ecológica local
La iniciativa no solo combate la contaminación. También forma parte de un movimiento cultural creciente que asocia calidad de vida con responsabilidad ambiental. Jóvenes, familias y adultos mayores se suman a estas travesías donde cada bolsa llena de basura representa un acto de defensa del territorio.
La comunidad latina, especialmente la mexicana, ha sido pieza clave en esta participación, integrando saberes comunitarios con prácticas de sostenibilidad. Del mismo modo, la actividad permite repensar la relación entre lo urbano y lo natural.
En febrero de 2026, el Departamento de Recursos Naturales informó que los niveles de microplásticos en el estuario disminuyeron 14% respecto a octubre pasado, una baja directamente vinculada con las acciones de voluntariado.
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