La Junta de Supervisores del condado rechazó una propuesta para oponerse a posibles nuevos impuestos estatales y, en su lugar, avanzó un plan centrado en enfrentar eventuales recortes federales. El debate sobre impuestos marcó una sesión dividida y dejó claras las diferencias internas sobre cómo responder al escenario fiscal.
El supervisor Jim Desmond buscaba que el condado se pronunciara formalmente contra cualquier aumento al impuesto documental sobre transferencias de propiedad y contra cambios que permitieran aplicar impuestos sobre nómina. Su moción no avanzó al no recibir respaldo suficiente.
Desmond advirtió que modificar la ley podría elevar de forma drástica el costo fiscal en la venta de viviendas y afectar a empresas grandes y pequeñas. Además, sostuvo que el condado debe priorizar seguridad pública, infraestructura y disciplina presupuestaria.
Enfoques opuestos sobre impuestos
En contraste, la presidenta de la Junta, Terra Lawson-Remer, junto con Paloma Aguirre y Monica Montgomery Steppe, impulsó una alternativa. Su planteamiento rechaza lo que consideran beneficios fiscales para los sectores más acomodados y propone explorar herramientas que permitan a los votantes decidir si los mayores ingresos deben contribuir más para proteger servicios esenciales.
El supervisor Joel Anderson votó en contra y Desmond se abstuvo en la propuesta alternativa. Lawson-Remer calificó la iniciativa original como engañosa y recordó que el condado enfrenta riesgos presupuestarios ante posibles reducciones federales.
Recortes federales en el horizonte
Un análisis previo estimó que la aprobación de ciertas medidas federales podría representar más de $300 millones anuales en riesgos para programas como Medi-Cal, asistencia alimentaria y vivienda. Desmond consideró esa cifra como un escenario extremo y aseguró que el impacto real sería menor.
El debate sobre impuestos y recortes continuará en próximas sesiones, mientras el condado evalúa cómo proteger servicios clave sin aumentar la carga para los residentes.