Cuando regresan las lluvias en California, el asfalto cambia de comportamiento y pone a prueba a miles de conductores. La combinación de agua con aceites, polvo y residuos acumulados durante meses secos convierte las vialidades en superficies traicioneras en cuestión de minutos.
En distintas regiones del estado, desde el sur hasta el Valle Central, las autoridades advierten que los primeros episodios de precipitación tras periodos prolongados sin lluvia concentran el mayor riesgo. Además, el Servicio Meteorológico Nacional alertó sobre inundaciones localizadas y menor visibilidad en corredores urbanos y autopistas.
Por qué las lluvias en California elevan el riesgo vial
El peligro surge cuando el agua se mezcla con grasa, caucho y contaminantes que permanecen sobre el pavimento. Esa capa reduce la fricción de los neumáticos y dificulta el frenado. Asimismo, puentes, pasos elevados y calles sombreadas retienen humedad por más tiempo.
El Departamento de Vehículos Motorizados de California explicó que incluso a velocidades moderadas puede producirse pérdida de control. También señaló que el riesgo aumenta durante tormentas intensas de corta duración que saturan drenajes y provocan acumulaciones repentinas.
El fenómeno conocido como hidroplaneo ocurre cuando una película de agua separa las llantas del asfalto. En consecuencia, el vehículo pierde contacto efectivo con la vía.
Cómo reducir accidentes durante las lluvias
Las autoridades recomiendan disminuir la velocidad apenas comienza la lluvia. Además, sugieren aumentar la distancia entre vehículos y utilizar luces bajas para mejorar la visibilidad.
Del mismo modo, aconsejan evitar frenazos y cambios bruscos de carril. Si el conductor percibe un sonido similar al chapoteo bajo las ruedas, debe levantar el pie del acelerador de forma gradual.
Fielding Law indicó que los choques por alcance y los derrapes individuales figuran entre los incidentes más frecuentes en días lluviosos. En California, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras atribuye miles de accidentes anuales a condiciones de pavimento mojado, lo que refuerza la necesidad de conducción preventiva.