Un tribunal del condado de San Diego dictó una condena por asesinatos que pone fin a uno de los procesos judiciales más graves relacionados con violencia de pandillas en la región durante los últimos años.
Tres hombres recibieron sentencias de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por su participación en una serie de homicidios vinculados con ataques contra presuntos rivales de pandillas en distintos puntos de la ciudad.
Condena por asesinatos marca cierre de juicio en San Diego
El juez del Tribunal Superior Jeffrey Fraser impuso las sentencias el viernes tras un juicio que se prolongó durante casi tres meses. Los condenados son Ismael Betancourt, de 25 años, y los hermanos Ethan Apan, de 33, y Kristian Apan, de 32.
Los fiscales sostuvieron que los acusados formaban parte de una conspiración para atacar a supuestos rivales de pandillas, lo que desencadenó varios tiroteos entre 2019 y 2020 en distintos vecindarios de San Diego.
Entre los casos incluidos en el proceso judicial figura el asesinato de Joaquin Ruiz, de 20 años, ocurrido el 12 de julio de 2019 en Bay Terraces, y el homicidio de Marco Magaña, de 57 años, registrado el 1 de agosto de ese mismo año en Mountain View.
Además, el jurado declaró culpables a los acusados por cargos relacionados con intentos de asesinato en otros tiroteos ocurridos en 2019 y 2020.
Tribunal cuestiona motivos detrás de los ataques
Durante la audiencia de sentencia, el juez Fraser señaló que el juicio no logró aclarar completamente por qué las víctimas fueron elegidas como objetivos.
El magistrado afirmó que muchas de las personas atacadas no tenían conflictos directos con los acusados, lo que hizo más difícil comprender los motivos detrás de los crímenes.
El caso también incluyó cargos relacionados con el asesinato de Leah Posey, de 19 años, ocurrido en febrero de 2020 en Southcrest. Sin embargo, el jurado no alcanzó un veredicto en esos cargos, lo que podría llevar a una nueva audiencia judicial.
Además de las sentencias de cadena perpetua por asesinato, cada uno de los acusados recibió penas adicionales superiores a 100 años de prisión, relacionadas con conspiración para cometer homicidio, intento de asesinato y otros delitos violentos.