El bosque de kelp gigante frente a las costas de San Diego muestra señales claras de deterioro tras décadas de observación científica. Investigadores del Scripps Institution of Oceanography analizaron más de medio siglo de datos y concluyeron que estos ecosistemas submarinos han perdido vitalidad de forma sostenida.
Las áreas cercanas a La Jolla y Point Loma albergan algunos de los mayores bosques de kelp de la costa oeste de Estados Unidos. Sin embargo, el aumento de la temperatura del océano ha comenzado a alterar el equilibrio natural de este entorno marino clave para la biodiversidad regional.
Investigación revela cambios
El estudio, publicado en enero en la revista científica Ecological Applications, examinó registros recopilados desde 1973. Los investigadores siguieron la evolución de aproximadamente 14 mil plantas de kelp durante más de cuatro décadas.
Además, científicos instalaron estaciones de monitoreo en 1983 para observar plantas individuales a distintas profundidades en un radio de siete millas frente a Point Loma. Este seguimiento permitió identificar cambios en la longevidad y capacidad reproductiva del bosque de kelp gigante.
Los resultados indican que muchas plantas ya no alcanzan la edad necesaria para reproducirse con eficacia. Asimismo, los investigadores observaron que el declive se intensificó a partir de 2015, cuando una masa de agua cálida permaneció durante más de un año en el Pacífico.
Calentamiento del océano afecta al bosque de kelp gigante
El aumento de la temperatura marina ha provocado varios efectos simultáneos en el ecosistema. Por un lado, el agua más cálida contiene menos nutrientes esenciales, como nitrógeno, que las algas necesitan para crecer.
Del mismo modo, ciertos parásitos marinos se adhieren a las hojas del kelp y las hunden bajo la superficie, donde reciben menos luz solar. También prosperan poblaciones de erizos de mar que se alimentan de estas algas y reducen su abundancia.
En consecuencia, otras especies de algas comienzan a ocupar el espacio que antes dominaba el bosque de kelp gigante, transformando gradualmente la estructura del ecosistema marino de San Diego.
A pesar de esta tendencia, los científicos mantienen cierta esperanza. Algunos expertos consideran posible que estos bosques migren hacia aguas más frías del norte a medida que cambian las condiciones del océano.