La ceremonia inaugural de la Copa del Mundo 2026 llega rodeada de tensión política y social. Miles de manifestantes planean movilizarse en Ciudad de México durante la jornada de apertura del torneo para exigir respuestas sobre salarios, seguridad y desapariciones.
Las autoridades han desplegado operativos de seguridad para garantizar el acceso al estadio y evitar interrupciones durante uno de los eventos deportivos más importantes del año. Sin embargo, la magnitud de las movilizaciones mantiene la atención centrada tanto dentro como fuera de la cancha.
Las protestas buscan aprovechar la atención mundial
Sindicatos, colectivos de familiares de personas desaparecidas, jueces y organizaciones civiles consideran que el Mundial ofrece una oportunidad para visibilizar sus demandas ante una audiencia global.
Entre las principales exigencias figuran aumentos salariales para docentes, mejores pensiones y mayor apoyo gubernamental para localizar a miles de personas desaparecidas. Además, datos oficiales señalan que más de 130 mil personas permanecen desaparecidas en el país.
También, integrantes del sindicato magisterial mantienen un campamento en el Zócalo capitalino, donde miles de maestros ocuparon espacios destinados originalmente a actividades relacionadas con el torneo.
Gobierno despliega seguridad ante la inauguración
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la situación permanece bajo control y pidió a los aficionados llegar con varias horas de anticipación para evitar contratiempos.
Asimismo, las autoridades reforzaron la presencia policial en puntos estratégicos, incluido el aeropuerto y las principales rutas hacia el estadio. Durante los últimos días, algunos grupos amenazaron con bloquear accesos clave para aumentar la presión sobre el gobierno.
Por otro lado, familiares de personas desaparecidas anunciaron que acudirán a las inmediaciones del estadio con fotografías de sus seres queridos. Su objetivo consiste en aprovechar la atención internacional para recordar una crisis que afecta a miles de familias.
En consecuencia, el inicio del torneo también expone una disputa social de alto impacto. La organización espera 5.5 millones de visitantes durante el Mundial, mientras las protestas colocan bajo los reflectores reclamos que van más allá del fútbol.