Chilangas FC nació para romper barreras dentro y fuera de la cancha. El primer equipo femenil de fútbol ciego de la Ciudad de México entrena con un objetivo claro: convertirse en la base de la primera selección mexicana de esta disciplina y competir en la Copa América 2026. Detrás de ese sueño hay historias de resiliencia, pérdidas, discriminación y una constante lucha por conseguir recursos.
Las jugadoras enfrentan no solo los desafíos propios del deporte adaptado, sino también la falta de financiamiento y de espacios para demostrar que las mujeres con discapacidad visual también pueden competir al más alto nivel.
Chilangas FC impulsa el fútbol ciego femenil en México
Paulina Hernández sabe lo que significa perder la vista poco a poco. Una enfermedad ocular genética y degenerativa redujo progresivamente su visión hasta que en 2023 enfrentó una pérdida casi total, una etapa que la llevó a una profunda depresión al pensar que dejaría de ver crecer a su hijo.
Poco después conoció Chilangas FC y encontró un nuevo propósito.
La futbolista de 31 años recuerda que aceptó la invitación para entrenar un sábado y desde la primera práctica decidió quedarse. En la cancha descubrió una comunidad que transformó su forma de enfrentar la discapacidad.
Los entrenamientos se realizan en el Parque Moderna, en la alcaldía Benito Juárez. Las jugadoras utilizan un balón sonoro con cascabeles, portan antifaces para garantizar igualdad de condiciones y se orientan mediante la voz de sus compañeras, de la entrenadora y de una guía ubicada detrás de la portería rival.
La comunicación resulta esencial durante cada jugada. Expresiones como “voy” permiten anticipar movimientos, disputar el balón y evitar choques dentro del terreno de juego. Además, el público debe guardar silencio mientras la pelota está en juego para que las futbolistas puedan escuchar las indicaciones y el sonido del balón.
El sueño de competir en la Copa América enfrenta un reto económico
La entrenadora Wendy del Río fundó el proyecto después de trabajar con equipos varoniles de fútbol para personas ciegas y detectar que muchas mujeres también buscaban practicar este deporte.
Actualmente, el plantel está conformado por siete jugadoras con discapacidad visual y dos integrantes normovisuales. Varias aspiran a integrar la primera selección mexicana femenil de fútbol ciego y disputar la Copa América, programada del 1 al 9 de septiembre de 2026 en Brasil.
Si México logra conformar el equipo nacional, se convertirá en el cuarto país del continente con una selección femenil de esta disciplina, junto con Argentina, Brasil y Canadá.
Sin embargo, el mayor obstáculo sigue siendo el financiamiento. El equipo necesita recursos para cubrir viajes, hospedaje, alimentación, uniformes y otros gastos relacionados con la competencia internacional.
Por ello lanzó la campaña “Fútbol ciego: ellas juegan, México dice ‘¡voy!'”, impulsada junto con Fondo Semillas, con la meta de reunir un millón de pesos. Hasta mediados de junio la iniciativa había alcanzado apenas el 30 % del objetivo.
Barreras que van más allá de la cancha
Las integrantes del equipo aseguran que el crecimiento del fútbol ciego femenil también enfrenta estigmas sociales, falta de infraestructura y poca atención mediática.
Ana Godínez, responsable de comunidad de donantes de Fondo Semillas, considera que las mujeres con discapacidad enfrentan obstáculos adicionales para practicar deporte y acceder a oportunidades competitivas.
A ello se suma la desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidados. De acuerdo con el INEGI, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales a estas labores, frente a 18.2 horas de los hombres. Esa diferencia también influye en el tiempo disponible para realizar actividad física.
Nayeli Matlalcuatz, otra de las jugadoras, perdió la vista después de que un tratamiento por conjuntivitis dañara su nervio óptico. Hoy afirma que representar al equipo significa demostrar que las mujeres con discapacidad visual tienen el mismo derecho a jugar fútbol.
Con cada entrenamiento, las futbolistas buscan abrir camino para que más niñas y mujeres conozcan este deporte y tengan la oportunidad de representar a México en futuras competencias internacionales.