La falta de medicamentos e insumos en los hospitales públicos de Ecuador obliga a las familias a pagar productos esenciales para tratamientos, cirugías y terapias. En el hospital Eugenio Espejo, en Quito, los familiares reciben recetas y buscan en farmacias privadas aquello que el sistema público no proporciona.
María del Carmen Sigcho relató que un familiar lleva dos meses internado por pancreatitis. Su familia compra casi a diario medicinas y materiales, incluidos guantes quirúrgicos. Denis Arévalo gastó 66 dólares en medicamentos para un pariente con lupus, un desembolso que no contemplaba en su presupuesto.
Guido Muñoz enfrenta una situación similar desde que su familiar comenzó un tratamiento de quimioterapia contra la leucemia. El jubilado recorre farmacias para encontrar ampollas, inyecciones, pañales, cánulas y otros productos solicitados por el centro médico.
“Cada semana gasto 200 o 300 dólares en las recetas”, señaló.
Hospitales trasladan los gastos a las familias
El abastecimiento nacional de medicamentos, dispositivos y otros bienes alcanzaba apenas 34 % en febrero, según datos oficiales. CNN consultó al Ministerio de Salud, la Presidencia y la Secretaría de Comunicación, pero las instituciones no respondieron.
El presidente Daniel Noboa ordenó crear una empresa estatal con autonomía presupuestaria para centralizar las compras y mejorar la distribución. La Federación Médica Ecuatoriana respaldó la decisión, aunque exigió transparencia, planificación técnica y rendición de cuentas.
Pacientes renales exigen tratamientos continuos
Agrupaciones de pacientes renales protestan frente al Palacio de Carondelet para exigir acceso continuo a las diálisis. Kevin Valdez, vocero del Frente de Pacientes Renales, denunció que muchas personas deben comprar alcohol, gasas, agujas y otros insumos.
El Estado también mantiene una deuda de cientos de millones de dólares con centros privados de diálisis. Los retrasos han provocado reducciones en las sesiones y obligan a los pacientes a buscar productos fuera del sistema público.
La crisis se agrava por denuncias de corrupción, violencia e inestabilidad administrativa. Ecuador ha tenido ocho ministros de Salud en menos de tres años. El exministro José Ruales considera que los cambios constantes, la falta de experiencia y los recortes presupuestarios debilitaron los programas sanitarios.
Mientras el Gobierno reorganiza el abastecimiento, las familias continúan financiando tratamientos que debería garantizar el Estado, con consecuencias médicas y económicas cada vez más graves.