Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires luego de que el presidente argentino, Javier Milei, calificara a su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva como un “ladrón” y un “convicto” durante un acto político en São Paulo.
Las declaraciones ocurrieron en el lanzamiento de la campaña presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. En ese evento, Milei pidió a los brasileños no dejarse “robar el futuro” por los socialistas y aseguró que el país enfrenta un “riesgo Lula”, comparándolo con el kirchnerismo en Argentina.
Diplomáticos brasileños señalaron que las expresiones del mandatario argentino representaron una ofensa contra el Gobierno, el pueblo y la democracia de Brasil.
Brasil responde al endurecimiento del discurso de Milei
Tras los señalamientos, el presidente Lula afirmó que continuará gobernando “sin la interferencia de nadie” y advirtió que en Brasil no aceptan que otros países intervengan en asuntos internos.
El embajador brasileño en Argentina, Julio Bitelli, regresó a su país para consultas diplomáticas, mientras Milei defendió sus declaraciones y acusó al Gobierno de Brasil de financiar una supuesta campaña contra Argentina después del Mundial 2026.
El mandatario argentino también afirmó, sin presentar pruebas, que México y el Partido Demócrata de Estados Unidos participaron en esa presunta estrategia, al sostener que sectores progresistas buscan desacreditar el modelo económico de su administración.
Las diferencias también alcanzan al Poder Judicial
Milei también lanzó críticas contra el magistrado Alexandre de Moraes, integrante del Tribunal Supremo de Brasil, a quien insultó después de que rechazara autorizar una visita al expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario mientras enfrenta un proceso judicial.
Bolsonaro fue condenado por planificar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones presidenciales de 2022 frente a Lula. Por su parte, Lula recuperó sus derechos políticos después de que el Tribunal Supremo anulara en 2021 las condenas por corrupción que había recibido años antes.
Aunque la tensión política entre ambos gobiernos aumentó en los últimos días, hasta ahora no existen indicios de que el conflicto afecte la relación comercial entre ambos países. En 2025, el intercambio bilateral alcanzó los 31,195 millones de dólares, el nivel más alto registrado en los últimos 13 años.