Meta afronta desde esta semana en California uno de los procesos judiciales más importantes de su historia. Una coalición de fiscales estatales acusa a la compañía de diseñar Facebook e Instagram con funciones que fomentan conductas adictivas entre niños y adolescentes.
Los argumentos iniciales están previstos para este martes ante un tribunal federal de Oakland. California participa en la ofensiva encabezada por el fiscal general Rob Bonta, dentro de un litigio presentado originalmente en 2023 que también plantea posibles violaciones de la ley federal de privacidad infantil COPPA y normas estatales de protección al consumidor.
Meta enfrenta una batalla judicial de enorme alcance
El caso centra buena parte de sus acusaciones en el diseño de las plataformas y en afirmaciones sobre su seguridad. Los estados sostienen que la empresa conocía posibles daños para usuarios jóvenes mientras desarrollaba mecanismos destinados a aumentar el tiempo de permanencia. Meta rechaza esas acusaciones y considera desproporcionadas las exigencias económicas.
California ya sostiene que características como algoritmos y notificaciones pueden favorecer un uso compulsivo entre menores. Esa preocupación también llevó al estado a respaldar legislación específica para limitar determinadas funciones consideradas adictivas.
Los estados buscan cambios profundos en las plataformas
Las consecuencias podrían superar ampliamente una indemnización económica. Los fiscales pretenden conseguir medidas permanentes capaces de modificar algunas prácticas utilizadas en Facebook e Instagram.
Entre las medidas planteadas están restricciones sobre funciones como desplazamiento infinito, reproducción automática, filtros de belleza y algoritmos optimizados para maximizar interacción. También buscan respuestas sobre datos recopilados de menores de 13 años.
Documentos judiciales recientes muestran que los fiscales sostienen que Meta presentó públicamente sus plataformas como seguras pese a disponer, según su argumento, de información interna sobre posibles daños entre usuarios jóvenes.
La disputa llega además cuando California mantiene una política especialmente activa sobre seguridad infantil digital. El estado ha promovido restricciones a funciones algorítmicas y defiende conservar capacidad regulatoria frente a eventuales normas federales.
Una derrota podría obligar a Meta a modificar elementos centrales de sus productos, además de afrontar posibles sanciones multimillonarias. Por ello, el juicio de Oakland puede convertirse en una referencia para futuras disputas sobre responsabilidad y diseño de redes sociales.