Protección de ballenas jorobadas en la Costa Oeste
Las ballenas jorobadas en la Costa Oeste de Estados Unidos enfrentan un aumento en los enredos con artes de pesca durante periodos de calor oceánico extremo. Un estudio publicado en la revista científica PLOS Climate vincula el fenómeno con las olas de calor marinas que alteran su hábitat de alimentación.
Cada primavera, las ballenas jorobadas se alimentan frente a las costas de California y Oregón, donde las aguas frías y ricas en nutrientes favorecen la presencia de krill, sardinas y anchovetas. Sin embargo, cuando las temperaturas superficiales aumentan, ese equilibrio se modifica.
Las olas de calor debilitan el proceso de afloramiento costero, que normalmente lleva agua fría desde el fondo hacia la superficie. En consecuencia, disminuyen las concentraciones de krill en mar abierto. Entonces, las ballenas jorobadas se desplazan hacia zonas más cercanas a la costa en busca de alimento.
Este desplazamiento, conocido como “compresión de hábitat”, incrementa la superposición entre cetáceos y actividades pesqueras. Particularmente, la pesca de cangrejo Dungeness utiliza trampas conectadas a boyas mediante líneas verticales que representan un riesgo de enredo.
Antes de 2014 se reportaban menos de diez enredos anuales en la región. No obstante, durante la prolongada ola de calor conocida como “The Blob” entre 2015 y 2016, los registros superaron los 40 casos. En 2024 también se documentó un repunte coincidente con condiciones cálidas asociadas a El Niño.
Cuando quedan atrapadas, las ballenas jorobadas pueden sufrir heridas profundas, dificultades para alimentarse y problemas reproductivos. En algunos casos, los enredos resultan fatales.
Las autoridades federales cuentan con equipos especializados que responden a reportes ciudadanos para liberar a los animales. Además, investigadores desarrollaron un índice que permite anticipar periodos de alto riesgo con hasta un año de antelación.
Por otro lado, el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California aplica reducciones temporales en el número de trampas autorizadas durante temporadas críticas. Asimismo, promueve el uso de equipos sin líneas verticales para disminuir casi por completo la posibilidad de enredos.
Los científicos sostienen que integrar estas herramientas en la gestión pesquera será clave para proteger a las ballenas jorobadas frente a un océano cada vez más cálido.
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