El deterioro de los indicadores económicos ha complicado los planes del presidente José Antonio Kast. En Chile, el desempleo alcanzó su nivel más alto en cinco años, la minería sufrió una fuerte contracción y el encarecimiento de los combustibles elevó la presión sobre los hogares.
El ministro de Hacienda, Jaime Quiroz, pidió mantener la calma ante un escenario marcado por el estancamiento de la inversión y la demanda interna. Mientras tanto, el gobierno enfrenta una desaprobación superior al 60%, según encuestas locales.
Desempleo e inflación presionan la economía de Chile
La tasa de desempleo alcanzó el 9.6%, mientras la inflación interanual llegó al 4.1% en julio. La inversión productiva tampoco registró crecimiento durante el segundo trimestre, principalmente por la caída de la construcción.
Uno de los principales factores fue el aumento del petróleo tras el inicio de la guerra en Irán.
El gobierno decidió no compensar el encarecimiento de los combustibles para evitar mayores gastos fiscales. Como resultado, la gasolina subió aproximadamente 30% y el diésel más de 40% hasta mediados de octubre.
La medida, conocida como el bencinazo, provocó protestas y afectó la confianza de los consumidores.
Caída del cobre y austeridad reducen las expectativas
La actividad minera cayó 17.4% anual en agosto, su nivel más bajo en tres décadas. La menor producción de cobre, las interrupciones operativas y las condiciones climáticas adversas agravaron la desaceleración.
Ante este panorama, el Banco Central redujo su previsión de crecimiento para 2026 a un rango de 0.25% a 0.75%. El Fondo Monetario Internacional estimó una expansión de apenas 0.6%.
A estas dificultades se suma el programa de austeridad de Kast, que incluye un recorte presupuestario del 3% para los ministerios y menores inversiones públicas.
El Ejecutivo también aprobó una reforma tributaria que reducirá gradualmente el impuesto empresarial del 27% al 23%, con el objetivo de atraer inversiones.
Economistas consultados por BBC Mundo consideran posible una recuperación durante 2027, aunque dependerá de los precios energéticos, la producción minera y los resultados de las reformas.
Por ahora, Chile enfrenta uno de los pronósticos de crecimiento más débiles de América Latina.