La posibilidad de un nuevo impuesto por millaje en California ya no es solo una idea al aire. El Proyecto de Ley 1421 fue aprobado por la Asamblea estatal y ahora avanza al Comité de Reglas del Senado. Aunque no introduce un nuevo cargo para los conductores, sí marca un paso clave: ordenar un estudio para explorar alternativas a largo plazo para financiar el mantenimiento de las carreteras.
En ciudades como San Diego, donde la vida cotidiana depende en gran parte del automóvil, la propuesta ha encendido la conversación. El cambio obedece a una tendencia imparable: más californianos están migrando a vehículos eléctricos o híbridos, lo que ha hecho caer los ingresos por impuesto a la gasolina, que hoy representa 61 centavos por galón vendido. Esta baja amenaza con dejar un vacío presupuestal de hasta 31 mil millones de dólares en los próximos diez años, según la Comisión de Transporte del estado.
Millaje y justicia social: un debate necesario
El proyecto contempla investigar esquemas en los que los conductores paguen según las millas recorridas y no por el combustible que consumen. Aunque cualquier impuesto real requeriría un nuevo proyecto de ley, la idea despierta preocupación. Algunos temen que penalice a quienes viven lejos de su lugar de trabajo o no tienen acceso a transporte público eficiente. Otros, que comprometa la privacidad al rastrear los desplazamientos.
Del mismo modo, la discusión toca fibras sensibles en la comunidad latina, especialmente en zonas como el sur del condado de San Diego, donde los desplazamientos largos son parte del día a día.