La investigación relacionada con el tiroteo apunta a que Caleb Vazquez y Cain Clark mantenían contacto dentro de grupos en línea vinculados con ideologías neonazis y mensajes radicales. Además, ambos jóvenes habrían compartido contenido violento y discursos extremistas durante meses antes del ataque.
Documentos revisados por investigadores indican que Vazquez mostraba obsesión con personajes asociados a comunidades ultraderechistas en internet. Asimismo, amigos del joven señalaron que participaba en conversaciones donde circulaban mensajes antisemitas, racistas y publicaciones relacionadas con ataques masivos.
Tiroteo intensifica debate sobre radicalización digital
Las autoridades encontraron símbolos neonazis y referencias ideológicas en la escena del crimen. También revisan un supuesto manifiesto de 75 páginas atribuido a los dos atacantes, donde aparecen mensajes de odio dirigidos contra distintas comunidades religiosas y étnicas.
El FBI confirmó que el contenido analizado no se enfocaba únicamente en personas musulmanas. Por otro lado, investigadores sostienen que el tiroteo refleja cómo grupos extremistas digitales continúan utilizando plataformas sociales para atraer adolescentes vulnerables.
Familiares de Vazquez publicaron un comunicado donde aseguran que el joven estaba dentro del espectro autista y fue influenciado por propaganda extremista difundida en internet. Además, señalaron que el proceso de radicalización ocurrió mientras enfrentaba conflictos personales relacionados con identidad y aislamiento.
Autoridades revisan señales previas al ataque
Registros judiciales muestran que durante enero de 2025 agentes realizaron una revisión preventiva después de detectar comportamientos relacionados con admiración hacia nazis y atacantes masivos. De igual manera, documentos oficiales revelan que existieron preocupaciones previas sobre acceso a armas dentro del entorno familiar.
El tiroteo dejó tres personas fallecidas identificadas como Mansour Kaziha, Amin Abdullah y Nadir Awad. Mientras tanto, autoridades federales mantienen abierta la investigación sobre posibles conexiones digitales y mecanismos de radicalización que rodearon el caso en San Diego.