La frontera entre San Diego y Tijuana guarda historias que explican por qué ambas ciudades comparten una identidad turística única. Agua Caliente fue uno de los lugares que mejor representó esa conexión, al convertirse en un destino de lujo que atrajo visitantes del sur de California y Hollywood.
El complejo abrió en Tijuana en 1928 con una propuesta ambiciosa que iba mucho más allá del casino. Hotel, restaurantes, piscinas, jardines, espectáculos y un campo de golf formaban parte de una experiencia diseñada para mantener a los viajeros dentro del resort.
Agua Caliente acercó Tijuana y San Diego
El crecimiento turístico de San Diego ayudó a impulsar esta historia. Las mejoras en las carreteras y el aumento del uso del automóvil facilitaron los viajes hacia México. Además, durante la Prohibición estadounidense, Tijuana ofrecía entretenimiento y bebidas que estaban restringidos al norte de la frontera.
Agua Caliente también conquistó a figuras relacionadas con Hollywood. Entre ellas estuvo Margarita Cansino, quien actuó como bailarina antes de alcanzar fama internacional bajo el nombre de Rita Hayworth.
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El glamour de Agua Caliente dejó huella
El resort amplió su atractivo con un hipódromo inaugurado en diciembre de 1929. Las instalaciones podían recibir decenas de miles de espectadores y reforzaron la importancia económica del turismo para Tijuana.
Asimismo, su modelo anticipó una fórmula que décadas después identificaría a grandes destinos turísticos. Hospedaje, gastronomía, recreación y entretenimiento convivían dentro de una misma propiedad.
La etapa original cambió en 1935, cuando México prohibió los juegos de azar. El casino cerró el 20 de julio y el complejo perdió una parte esencial de su actividad. Posteriormente, la propiedad tuvo otros usos y reabrió como escuela en 1939.