Una ráfaga de viento y un descenso súbito de temperatura bastaron para que miles de hogares en San Diego quedaran a oscuras. Durante las últimas horas, diversos sectores del condado enfrentaron cortes de energía eléctrica que afectaron no solo a familias, sino también a comercios y servicios esenciales, dejando en evidencia la vulnerabilidad de la red eléctrica en la región.
Los apagones impactaron tanto zonas costeras como del interior, donde las condiciones climáticas adversas, incluidos fuertes vientos y bruscos cambios de temperatura, causaron fallas en líneas eléctricas y subestaciones. Técnicos especializados fueron desplegados de inmediato para evaluar daños y trabajar de forma escalonada en la restauración del servicio, según reportó la empresa proveedora.
Clima extremo y redes eléctricas al límite
Además de las molestias en la vida cotidiana, como la pérdida de alimentos refrigerados y la suspensión de actividades escolares o laborales, el impacto fue particularmente grave en áreas con alto índice de población hispana. Estas comunidades suelen tener menor acceso a sistemas de respaldo energético, lo que agrava la desigualdad durante este tipo de emergencias.
Autoridades locales emitieron recomendaciones urgentes: reportar cortes, reducir el consumo eléctrico al restablecerse el servicio y evitar riesgos con velas o generadores caseros. Aunque el restablecimiento avanza, aún hay zonas sin suministro completo.
Este tipo de eventos ya no son aislados. El cambio climático ha intensificado su frecuencia y exige una revisión estructural del sistema eléctrico. En 2025, el condado registró más de 180 interrupciones por condiciones similares.
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