La presión sobre los maestros de educación especial volvió a escalar en San Diego, California, durante las recientes negociaciones contractuales del distrito escolar unificado. Aunque el salario sigue en discusión, el verdadero punto de fricción se centra en la carga laboral y el aumento de estudiantes con necesidades complejas.
Más del 90 por ciento del profesorado votó a favor de autorizar una huelga este ciclo escolar. Sin embargo, el conflicto logró encauzarse hacia un acuerdo preliminar que atiende parcialmente las demandas relacionadas con los límites de casos asignados a cada docente.
Maestros de educación especial enfrentan sobrecarga
En California, el 15 por ciento del alumnado calificó para servicios de educación especial en el ciclo 2024-25, frente al 13 por ciento registrado en 2018-19. Además, los distritos enfrentan escasez de personal acreditado mientras aumentan las obligaciones administrativas y de seguimiento.
Los maestros de educación especial no solo imparten clases. También coordinan planes educativos individualizados, evalúan avances y sostienen reuniones con familias. Asimismo, muchos apoyan a colegas en formación ante la falta de personal certificado.
El acuerdo tentativo en San Diego contempla estipendios mensuales cuando se superan los límites contractuales de casos. Del mismo modo, otorga cinco días anuales para gestión administrativa a quienes atienden estudiantes con necesidades menos extensas.
Financiamiento y retención en el centro del debate
El distrito informó en diciembre que la educación especial representa un costo anual cercano a 400 millones de dólares. En consecuencia, solo recibe alrededor de 125 millones provenientes de fondos estatales y federales.
Para quienes atienden a estudiantes con necesidades más complejas, el nuevo acuerdo incluye un estipendio anual de 4,000 dólares y una vía para obtener credenciales sin costo. Además, el sindicato sostiene que la falta de recursos federales completos bajo la ley IDEA mantiene presión estructural sobre los sistemas escolares.
La Asociación de Maestros de California impulsa una campaña estatal que involucra a más de 30 sindicatos locales, reflejo de una problemática que supera a un solo distrito y redefine el futuro laboral de miles de educadores.