Una etiqueta atractiva y la promesa de ser “natural” o “bajo en grasa” no siempre significan un producto saludable. Así lo demuestra el más reciente análisis de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en México, que evaluó 25 marcas de yogurt bebible y reveló cuál es el menos recomendable del mercado.
La marca Danone Bene Gastro, reconocida y de alto consumo, fue señalada como el peor yogurt bebible por su bajo contenido nutricional en comparación con lo que promete. Contiene solo 0.4 gramos de proteína por cada 100 gramos, una cifra notablemente baja para un producto que debería aportar valor alimenticio.
Además, su publicidad induce a error al sugerir beneficios digestivos sin el respaldo necesario. Esta realidad es especialmente relevante para las comunidades mexicanas en Estados Unidos, como San Diego, donde muchas familias siguen consumiendo marcas nacionales por confianza cultural.
La importancia de leer más allá de la etiqueta en el yogurt
La revisión de Profeco también destacó prácticas comunes en otros yogures: exceso de azúcares, uso de almidones para espesar y etiquetado confuso. Algunas marcas incluso usan denominaciones como “alimento lácteo” en lugar de yogurt, lo que técnicamente les permite evadir ciertos estándares.
Elegir bien no solo es una cuestión de salud, también es un acto de conciencia sobre cómo el marketing puede distorsionar lo que consumimos a diario. En ciudades con alta población latina, la educación alimentaria se vuelve una herramienta poderosa frente a productos que priorizan las ventas sobre la nutrición.
Según el reporte de agosto de 2025, algunos productos ni siquiera deberían llamarse yogurt. Este hallazgo subraya la urgencia de revisar etiquetas y buscar opciones con mayor contenido proteico y sin azúcares añadidos. Un yogurt de calidad debe contener, al menos, 3 gramos de proteína por cada 100 gramos.
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