México ha dejado de ser únicamente un país con potencial. Hoy, con cifras sólidas, ha comenzado a consolidarse como un caso de éxito que capta atención internacional y proyecta un nuevo orgullo entre la comunidad mexicana más allá de sus fronteras, especialmente en regiones binacionales como San Diego.
Durante los últimos meses, México ha logrado sostener una inflación estable en torno al 4.3%, una tasa de crecimiento que supera el 3% anual y una atracción récord de inversión extranjera directa: 32,926 millones de dólares solo en el primer semestre de 2025. Estos indicadores económicos no solo fortalecen la moneda nacional frente al dólar, sino que reconfiguran la narrativa de México como socio confiable en las cadenas de suministro globales.
Este entorno favorable se nutre también de una transformación estructural. Las reformas fiscales, los programas de formalización laboral y la evolución del sistema financiero han sido clave para construir una economía más resiliente y competitiva. Asimismo, fenómenos como el “nearshoring” están atrayendo a empresas internacionales hacia el norte del país, fortaleciendo los lazos comerciales con estados fronterizos como California.
Crecimiento económico en México fortalece identidad migrante
En comunidades como la mexicana en San Diego, este impulso económico se percibe como algo más que una buena noticia: representa una oportunidad para emprendedores binacionales, estudiantes que buscan conexiones académicas transfronterizas y familias que siguen construyendo puentes culturales y económicos.
Además, el fortalecimiento económico de México empodera la identidad migrante, especialmente entre jóvenes de segunda generación que ahora ven en su país de origen una tierra de oportunidades y no solo de origen. Se construye así un nuevo relato de orgullo y posibilidad.
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