En el campo mexicano, una amenaza microscópica está generando consecuencias gigantes. El gusano barrenador del ganado (GBG) sigue ganando terreno, y solo entre el 7 y el 14 de enero de 2026, México sumó 500 nuevos casos, alcanzando un total acumulado de 13,835 desde noviembre de 2024. La cifra representa un aumento semanal de casi 4%, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
La plaga, conocida por alimentarse del tejido vivo de animales, se concentra mayoritariamente en el sur-sureste del país. En solo siete días, Oaxaca reportó 116 nuevos casos, Chiapas 109 y Veracruz 74. También se registraron aumentos en Guerrero, Yucatán y otros estados del centro y norte del país, aunque en menor medida. El riesgo se expande más allá del ganado: se han documentado afectaciones en caninos, equinos, suinos, ovinos, incluso en humanos.
Impacto sanitario y productivo en zonas ganaderas
Chiapas lidera con 5,517 casos acumulados, seguido de Oaxaca (2,171), Veracruz (2,037), Yucatán (1,587) y Tabasco (1,100). Aunque el grueso de las afectaciones corresponde a bovinos, con más de 9,800 casos, también hay registros en 14 especies diferentes, incluidas aves, caprinos y fauna silvestre.
Esta crisis sanitaria amenaza la economía rural en regiones que dependen casi por completo de la ganadería. En respuesta, las autoridades refuerzan acciones de vigilancia, capacitan a personal técnico y mantienen operativos de control con moscas estériles para reducir la población del insecto.
En total, ya se han registrado 101 casos de gusano barrenador en humanos, lo que incrementa la preocupación sanitaria a nivel nacional.