La elección presidencial de Perú se encamina hacia un desenlace de alta tensión. Aunque Keiko Fujimori lideró buena parte del conteo durante la noche electoral, el avance de las actas procedentes de zonas rurales permitió que Roberto Sánchez recortara progresivamente la diferencia hasta colocar el resultado en un margen mínimo.
Los primeros reportes de la Oficina Nacional de Procesos Electorales mostraban una ventaja relativamente cómoda para la candidata de Fuerza Popular. Con cerca del 70% de las actas procesadas, Fujimori superaba el 52% de los votos válidos, mientras su rival se mantenía por debajo del 48%.
Roberto Sánchez gana terreno con el avance del escrutinio
La tendencia comenzó a modificarse conforme ingresaron los resultados de regiones rurales y andinas, territorios donde el candidato de Juntos por el Perú concentra buena parte de su respaldo electoral. Esa situación redujo de forma constante la distancia entre ambos aspirantes.
Al alcanzar el 76% del escrutinio, Fujimori conservaba una ventaja de 4.4 puntos porcentuales. Sin embargo, diversas proyecciones elaboradas por Ipsos y Datum Internacional anticipaban una contienda mucho más cerrada e incluso contemplaban la posibilidad de una remontada.
Además, el comportamiento histórico de las elecciones peruanas respaldaba esa expectativa. Las actas de las zonas urbanas, especialmente de Lima, suelen contabilizarse primero, mientras que los votos rurales llegan con mayor retraso.
La diferencia cae a menos de 20 mil votos
Con más del 88% de los votos escrutados, la distancia continuó reduciéndose. Posteriormente, el recuento superó el 90% y la brecha se estrechó hasta apenas unas décimas porcentuales entre ambos candidatos.
Mientras avanzaba el conteo, el presidente colombiano Gustavo Petro celebró anticipadamente una supuesta victoria del bloque progresista, aunque las autoridades electorales todavía no habían definido un ganador oficial.
La incertidumbre aumentó cuando la diferencia cayó por debajo de los 100 mil votos y posteriormente descendió a menos de 20 mil sufragios. Con millones de papeletas ya contabilizadas, el resultado permanecía abierto debido al peso de las actas pendientes y al voto exterior, un factor que podría desempeñar un papel decisivo en la definición de la presidencia peruana.