Balboa Park atraviesa un momento delicado en San Diego tras la implementación del cobro por estacionamiento, una medida que ya genera efectos visibles en la asistencia a museos y espacios culturales. A menos de un mes de su entrada en vigor, organizaciones del parque alertan sobre una reducción sostenida en el número de visitantes locales.
Representantes de la Balboa Park Cultural Partnership informaron que programas emblemáticos como Free Tuesdays registran caídas de entre 25% y 50% en admisiones. Además, directivos señalan que el costo adicional del estacionamiento limita el acceso de familias que antes acudían de forma regular al parque.
Asimismo, datos preliminares muestran un descenso del 25% en visitas locales al Fleet Science Center y una baja más moderada entre turistas. Estos indicadores refuerzan la preocupación de que Balboa Park pierda su carácter accesible y comunitario, especialmente para residentes del condado de San Diego.
Balboa Park y el impacto económico del estacionamiento
Líderes culturales advierten que la medida traslada la carga financiera a instituciones sin fines de lucro. Muchos museos absorben costos adicionales al subsidiar estacionamiento para personal y voluntarios, mientras enfrentan menos membresías activas y menor participación comunitaria.
Además, el Museo de Historia Natural reportó su menor asistencia en un día gratuito en más de una década. Cerca del 40 por ciento de sus visitantes acceden sin costo, un beneficio que pierde impacto cuando el estacionamiento deja de ser gratuito.
Por otro lado, estimaciones internas proyectan que una reducción anual del 20 por ciento en visitas podría traducirse en pérdidas cercanas a 30 millones de dólares para el ecosistema cultural del parque.
Debate abierto sobre acceso y sostenibilidad
La ciudad defiende el cobro como una medida fiscal necesaria ante el déficit presupuestal. Sin embargo, gestores culturales insisten en que Balboa Park cumple una función social que va más allá de la recaudación.
El futuro inmediato del parque dependerá de decisiones que equilibren finanzas públicas y acceso ciudadano. Hoy, el desafío consiste en preservar la vitalidad cultural de Balboa Park sin excluir a quienes históricamente lo han sostenido con su presencia.