El béisbol de San Diego se detuvo para rendir tributo a una de sus figuras más representativas. Randy Jones volvió al centro del diamante, esta vez a través de un homenaje que reunió memoria, identidad y comunidad en Petco Park.
La ceremonia congregó a aficionados, exjugadores, directivos y familiares, quienes compartieron un espacio marcado por el reconocimiento colectivo. En Estados Unidos, pocos lanzadores dejaron una huella tan profunda en una franquicia como la que Randy Jones construyó con los Padres.
Randy Jones marcó una era para los Padres
Randy Jones defendió la camiseta de los Padres entre 1973 y 1980 y se consolidó como una referencia del equipo durante esa etapa. Su dominio desde el montículo y su característico lanzamiento de sinker definieron su estilo competitivo.
En 1976, Randy Jones obtuvo el Premio Cy Young de la Liga Nacional tras liderar las Grandes Ligas en victorias. Ese logro lo convirtió en el primer lanzador de los Padres en alcanzar esa distinción, incluso en una temporada compleja para el equipo.
Además, la organización confirmó que el uniforme oficial incluirá un parche con el número 35 a partir de la temporada 2026. El gesto busca preservar su legado dentro de la historia visual del club.
Un legado que trascendió el montículo
Tras su retiro, Randy Jones fortaleció su vínculo con la ciudad como embajador de los Padres. Compañeros y aficionados lo recordaron por su cercanía, su sentido del humor y su compromiso permanente con San Diego.
Nacido en el sur de California, Jones construyó una trayectoria singular dentro de las Grandes Ligas. En consecuencia, su nombre permanece como un símbolo de perseverancia y pertenencia para generaciones de seguidores.
Randy Jones falleció a los 75 años y dejó un registro único, al ser el único lanzador abridor con un Cy Young que se retiró con marca perdedora, un dato que subraya la complejidad de su carrera.