En California, la experiencia al volante va más allá de enfrentar tráfico pesado. Aunque este sigue siendo uno de los principales retos para quienes viven en ciudades como San Diego, el verdadero problema está en la combinación de múltiples factores: precios elevados de gasolina, deterioro en las carreteras y gastos generales que convierten el uso del automóvil en una carga financiera constante.
Un estudio publicado en enero de 2026 por WalletHub, bajo el título “Los mejores y peores estados para conducir”, colocó a California como el cuarto peor estado para automovilistas en todo Estados Unidos. La evaluación se basó en 31 métricas agrupadas en cuatro indicadores clave: costo de propiedad y mantenimiento, tráfico e infraestructura, seguridad, y acceso a vehículos y servicios de reparación.
Indicadores revelan fallas clave al conducir en California
La calificación total obtenida por California fue de 47.67 sobre 100. En detalle, ocupó el último lugar (50) en costo de propiedad y mantenimiento, el lugar 38 en tráfico e infraestructura, el 15 en seguridad y el primer lugar en acceso a vehículos y talleres. Este último punto refleja la gran oferta de servicios automotrices en el estado, aunque no necesariamente se traduce en una mejor experiencia al conducir.
Uno de los aspectos más criticados por los conductores es el precio de la gasolina. California lidera como el estado con los costos más altos por litro, lo que afecta a millones de residentes, especialmente a la comunidad trabajadora de origen mexicano que depende del automóvil para su rutina diaria.
En redes sociales abundan las quejas de usuarios frustrados por caminos en mal estado, reparaciones constantes, accidentes frecuentes y trayectos que se vuelven eternos en horas pico.
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