Los festivales de música en San Diego atraviesan una etapa de transformación marcada por cancelaciones, pausas estratégicas y modelos que buscan reinventarse. Mientras eventos masivos enfrentan dificultades para consolidarse, propuestas especializadas logran mantenerse firmes e incluso crecer.
Más de un centenar de festivales en el mundo fueron cancelados o suspendidos en 2025, según plataformas especializadas. En el ámbito local, Wonderfront no confirmó sede ni fecha para su próxima edición, y KAABOO no regresó tras años de incertidumbre.
Festivales de música apuestan por el nicho
El contraste es evidente. Eventos enfocados en géneros específicos mantienen una base fiel. CRSSD Festival, centrado en música electrónica, celebra más de una década con fechas agotadas en Waterfront Park. Boots in the Park reúne a fanáticos del country cada año. Gator by the Bay mantiene viva la tradición cajún desde 2001.
La clave parece estar en el público objetivo. Cuando los asistentes conocen el estilo musical, el valor percibido aumenta, incluso si no reconocen a todos los artistas del cartel.
Costos, pandemia y nuevos hábitos
Expertos de la industria señalan que el aumento en costos de producción, la inflación y las deudas postpandemia han presionado a los organizadores. También influyen cambios generacionales en hábitos de consumo y entretenimiento.
Mientras algunos festivales multigénero buscan redefinir su propuesta con experiencias tecnológicas o enfoques sustentables, las giras de grandes estrellas continúan llenando estadios. El público parece preferir invertir en artistas consolidados antes que en propuestas amplias de descubrimiento musical.
San Diego refleja esa tendencia global. El reto para los festivales de música será adaptarse sin perder identidad ni viabilidad económica.