El esperado ferry entre San Diego y Ensenada representa una oportunidad inédita para acortar distancias, impulsar la economía regional y transformar la forma de viajar entre México y Estados Unidos. Sin embargo, este proyecto binacional, que busca conectar directamente a California con Baja California por mar, enfrenta un obstáculo inesperado que pone en pausa su estreno definitivo.
La embarcación destinada a operar esta ruta internacional no ha podido iniciar viajes en aguas de Estados Unidos debido a un problema asociado con su sistema de motor. La autoridad portuaria en Ensenada, ASIPONA, confirmó que el diseño del motor actual impide que el ferry cumpla con los requisitos de navegación en territorio estadounidense, lo que detiene temporalmente su operación efectiva.
Este tipo de obstáculos técnicos recalca la importancia de alinear la innovación con regulaciones ambientales y de seguridad rigurosas que caracterizan a la industria marítima, especialmente cuando involucra viajes binacionales y normas distintas en cada país.
Desafíos regulatorios y técnicos del ferry San Diego-Ensenada
Asimismo, la concreción del proyecto depende de la adecuación de las instalaciones portuarias y de que tanto Estados Unidos como México certifiquen las condiciones operativas, incluyendo permisos ambientales y de aduanas. Estos procesos son tan fundamentales como la propia ingeniería del barco, porque garantizan viajes seguros y confiables para los pasajeros.
La embarcación que ha generado expectativa en la región tiene capacidad para 330 pasajeros y estaba proyectada para ofrecer dos salidas diarias, con un trayecto aproximado de dos horas y 15 minutos. El servicio contemplaba tarifas alrededor de 70 dólares por viaje sencillo, así como servicios a bordo diseñados para el confort de los pasajeros.
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