El arranque irregular de la temporada quedó atrás para los Padres, que atraviesan su mejor momento en semanas. La novena de San Diego venció 4-1 a Seattle en el Petco Park y extendió una racha que cambia la narrativa del equipo.
Con seis triunfos consecutivos y nueve en sus últimos diez juegos, el conjunto comienza a mostrar consistencia. El resultado también llega en un contexto complicado para su rotación de abridores.
Responden pese a bajas en la rotación
Los Padres enfrentan un escenario incierto tras las lesiones de Nick Pivetta y Joe Musgrove. Ambos estaban proyectados como piezas clave, pero siguen fuera por problemas en el codo.
Además, la responsabilidad recae ahora en Michael King, quien necesita asumir el rol principal. El lanzador respondió con una salida sólida de seis entradas y solo una carrera permitida.
Asimismo, King sumó cinco ponches y firmó su segunda apertura de calidad consecutiva. Su desempeño ayuda a estabilizar una rotación con dudas en sus últimos puestos.
Detrás de él, Randy Vásquez ha sido una sorpresa positiva. Mientras tanto, nombres como Walker Buehler, Germán Márquez y Matt Waldron completan un grupo que aún genera interrogantes.
Ofensiva de Padres define el juego en momentos clave
El ataque de los Padres encontró respuestas en Xander Bogaerts, quien tuvo una noche determinante. El jugador conectó tres imparables en cuatro turnos y produjo carreras decisivas.
Por otro lado, su turno más importante llegó con dos outs y cuenta llena. Aprovechó un error del lanzador rival para conectar un sencillo que impulsó dos carreras.
También aportó una carrera adicional en el octavo inning, asegurando la ventaja. Su actuación reflejó un cambio respecto a su inicio de temporada, donde la falta de fortuna marcó su desempeño.
En consecuencia, el equipo logró sostener la ventaja gracias al relevo. Adrián Morejón lanzó una entrada perfecta, mientras Jason Adam y Mason Miller cerraron el juego sin complicaciones, confirmando el dominio reciente de los Padres.