México y Perú restablecieron sus relaciones diplomáticas después de cuatro años marcados por enfrentamientos políticos, retiro de representantes y desacuerdos alrededor del expresidente Pedro Castillo. Los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Keiko Fujimori acercaron posiciones tras varias semanas de conversaciones.
Las cancillerías anunciaron este viernes la reanudación formal de los vínculos mediante un comunicado conjunto. Ambos gobiernos destacaron sus históricos lazos de amistad y cooperación, además de reafirmar el respeto al derecho internacional y los principios establecidos por Naciones Unidas.
México y Perú ponen fin a la ruptura diplomática
El conflicto comenzó en 2022 tras la destitución y detención de Castillo después de su intento de disolver el Congreso peruano. La relación siguió deteriorándose por el respaldo mexicano al exmandatario y las diferencias posteriores con el gobierno de Dina Boluarte.
La disputa alcanzó otro nivel cuando México otorgó protección a Betsy Chávez, ex primera ministra de Castillo investigada por su presunta participación en el fallido autogolpe. Chávez se refugió en la embajada mexicana en Lima antes de su cierre y posteriormente permaneció en Brasil.
Betsy Chávez recibe salvoconducto
Sheinbaum confirmó que el nuevo gobierno peruano concedió un salvoconducto para que Chávez viajara a territorio mexicano. Un avión de la Fuerza Aérea Mexicana realizó el traslado después de las gestiones diplomáticas entre ambos gobiernos.
La presidenta consideró esta decisión como el paso que permitió restablecer formalmente las relaciones. Sin embargo, aclaró que su administración mantendrá el respaldo político a Castillo y continuará solicitando su liberación.
La protección concedida a figuras vinculadas con el expresidente peruano había alimentado buena parte del enfrentamiento bilateral. El gobierno mexicano también otorgó asilo a la esposa y los hijos de Castillo durante la administración anterior.
Perú respondió entonces con medidas como la expulsión de la representante mexicana Karla Ornelas y el deterioro de los vínculos diplomáticos. Además, ambos países suspendieron el régimen de libre ingreso que permanecía vigente desde 2012.
Ahora, las dos administraciones retoman los canales diplomáticos pese a conservar diferencias sobre Castillo. La reapertura cierra una crisis iniciada hace cuatro años y recupera la representación formal entre dos de las principales economías latinoamericanas.