Casi 159 millones de ciudadanos están convocados a votar este domingo 25 de octubre en Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputan una segunda vuelta presidencial marcada por la polarización y una diferencia mínima en las encuestas.
En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos válidos, equivalentes a 56.1 millones, frente al 45% de Lula, que reunió 53.9 millones. Ambos candidatos intensificaron sus campañas durante las últimas tres semanas para conquistar al electorado indeciso.
Brasil enfrenta una segunda vuelta presidencial decisiva
Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, busca llegar al poder con el respaldo de una derecha que también cuenta con una amplia representación legislativa.
Por su parte, Lula, de 80 años, aspira a conseguir un cuarto mandato y mantener sus políticas económicas y sociales.
En Río de Janeiro, los simpatizantes de ambos candidatos acudieron a votar con los colores que identifican sus preferencias políticas: rojo para Lula y amarillo para Bolsonaro.
En sectores como Largo do Machado, donde Lula superó el 64% en la primera vuelta, sus seguidores expresaron preocupación por el resultado y defendieron la continuidad de programas sociales como Bolsa Familia.
Lula denuncia obstáculos para acudir a las urnas
La jornada también registró controversias por problemas de transporte público. Lula denunció que la falta de autobuses en varias ciudades impedía a los ciudadanos llegar a sus centros de votación.
El mandatario solicitó ampliar el horario electoral, previsto para concluir a las 17:00 horas de Brasilia, y advirtió que no toleraría acciones destinadas a obstaculizar el voto.
El presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, aseguró que las autoridades trabajaban para resolver las dificultades, aunque no confirmó una extensión del horario.
En Salvador, un tribunal electoral ordenó detener al secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza, por el conflicto relacionado con el transporte.
La segunda vuelta en Brasil mantiene abierta una disputa presidencial que podría definir el rumbo político del país durante los próximos años.