Colombia abrió una nueva etapa política con la posesión de Abelardo De la Espriella como presidente, realizada en Cali bajo un amplio dispositivo de seguridad. La ceremonia marcó un hecho inédito porque el mandatario juró el cargo fuera de Bogotá y convirtió al suroccidente en escenario de su primer mensaje de gobierno.
Más de 11 mil uniformados custodiaron la ciudad durante una jornada que reunió a autoridades nacionales, empresarios y delegaciones extranjeras. De la Espriella recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez, antes de trasladarse al cantón militar Pichincha para pronunciar su discurso inaugural.
Abelardo De la Espriella promete recuperar el orden
Frente a militares, el nuevo mandatario declaró que comenzaba una etapa centrada en orden, libertad y autoridad. También ordenó combatir a las estructuras criminales y prometió avanzar contra el narcotráfico, los cultivos de coca y las organizaciones armadas.
Además, anunció una reforma tributaria, la eliminación del impuesto al patrimonio y medidas para ampliar el acceso al crédito de trabajadores informales. Su agenda incluye fortalecer el sector energético, atender la crisis sanitaria, mejorar la educación y respaldar al campo.
Un gobierno que inicia con fuertes contrastes
La ceremonia contó con diez jefes de Estado, dos vicepresidentes y quince cancilleres. Javier Milei, José Antonio Kast y Daniel Noboa estuvieron entre los dirigentes que acompañaron el comienzo del nuevo gobierno. También asistieron representantes de Estados Unidos y el rey Felipe VI.
Por otro lado, Gustavo Petro no acudió al acto y tampoco participaron congresistas del Pacto Histórico. Juan Manuel Santos y Ernesto Samper quedaron fuera de la lista de invitados, mientras Álvaro Uribe finalmente asistió.
El nuevo presidente llega al poder después de derrotar a Iván Cepeda por apenas 250 mil 830 votos, menos de un punto porcentual. Ese margen, el más estrecho en una segunda vuelta colombiana en 32 años, anticipa un gobierno obligado a administrar una sociedad profundamente dividida.