Nuevos detalles sobre la muerte de Betty Broderick salieron a la luz luego de que su hijo Daniel Broderick revelara que la mujer sufrió infecciones sépticas y lesiones graves antes de morir mientras cumplía cadena perpetua en California.
Betty Broderick murió a los 78 años después de pasar varios días bajo cuidados intensivos en un hospital externo. Según su hijo, los médicos la mantuvieron conectada a soporte vital y ella ya no podía comunicarse durante sus últimos días. Sus cuatro hijos permanecieron junto a ella al momento de su muerte.
La noticia volvió a colocar atención sobre uno de los casos criminales más conocidos de San Diego durante las últimas décadas.
Betty Broderick sufrió infecciones y fracturas
Daniel Broderick explicó que su madre enfrentó varias infecciones sépticas y además sufrió una fuerte caída dentro de prisión aproximadamente tres semanas antes de morir.
El accidente le provocó fracturas en las costillas y agravó todavía más su estado de salud.
Asimismo, el Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California confirmó que las autoridades trasladaron a Betty el 18 de abril hacia un hospital con mayor capacidad médica para atender sus complicaciones.
Los médicos registraron el fallecimiento el 8 de mayo. Mientras tanto, el forense del condado de San Bernardino continúa revisando la causa oficial de muerte.
El caso criminal marcó la historia de San Diego
Betty Broderick alcanzó notoriedad nacional tras asesinar en 1989 a su exesposo Dan Broderick y a Linda Kolkena dentro de una residencia en San Diego.
El caso recibió enorme cobertura mediática debido al conflicto legal y familiar que rodeó el divorcio de la pareja durante los años previos al crimen.
En 1991, un tribunal condenó a Betty por dos cargos de asesinato en segundo grado y le impuso dos sentencias consecutivas de 15 años a cadena perpetua.
La próxima audiencia para solicitar libertad condicional estaba programada para 2032.