Miles de personas participaron en las labores que siguieron a los ataques del 11 de septiembre en Nueva York. Entre ellas había trabajadores inmigrantes latinoamericanos que limpiaron edificios, retiraron polvo y colaboraron en la recuperación de zonas afectadas, muchas veces sin conocer los riesgos que aquella exposición representaba para su salud.
Historias documentadas por CNN en Español mostraron cómo algunos inmigrantes desarrollaron posteriormente enfermedades respiratorias y otras afecciones. Para quienes además carecían de un estatus migratorio regular, buscar atención médica, mantener un empleo y afrontar los gastos cotidianos podía convertirse en otro desafío.
Latinos del 11-S enfrentaron barreras después de ayudar
Investigaciones posteriores sobre trabajadores vinculados al World Trade Center encontraron una presencia considerable de inmigrantes latinoamericanos. Ecuador y Colombia figuraban entre los países de origen de algunos de estos trabajadores, quienes participaron en tareas esenciales durante la recuperación.
La situación migratoria también podía complicar el acceso a servicios, compensaciones y programas especializados. Años después, diferentes iniciativas sanitarias ampliaron el seguimiento de personas expuestas a contaminantes durante y después de los ataques.
Mira también: Trolley y autobuses de San Diego subirán de precio en octubre
San Diego también conecta con estas historias migrantes
Aunque los ataques ocurrieron en Nueva York, estas experiencias mantienen relevancia para comunidades como la de San Diego. La región fronteriza cuenta con una amplia población latina y migrante, por lo que las historias sobre trabajo, salud y acceso a servicios tienen una dimensión cercana para muchas familias.
El paso de los años también ha permitido conocer mejor los efectos de aquella exposición. Autoridades sanitarias continúan estudiando enfermedades respiratorias, cáncer, problemas gastrointestinales y afectaciones psicológicas entre personas vinculadas con el World Trade Center.
El seguimiento permanece activo 25 años después de los ataques. El Registro de Salud del World Trade Center mantiene información de aproximadamente 71 mil personas, convirtiéndose en una de las principales herramientas para estudiar las consecuencias sanitarias de largo plazo.