El éxito de Saúl Canelo Álvarez también dejó una huella inmobiliaria en el condado de San Diego. El boxeador mexicano adquirió una residencia estilo hacienda ubicada al este de Del Mar. La propiedad combinaba privacidad, amplios espacios y amenidades diseñadas para el descanso, el entrenamiento y el entretenimiento.
El rancho de Canelo en San Diego contaba con aproximadamente 1,112 metros cuadrados de construcción. La residencia se levantaba sobre un terreno superior a una hectárea, rodeado por palmeras y jardines. Su diseño incorporaba arcos amplios, pisos de piedra, techos altos con vigas expuestas y cuatro chimeneas de gran tamaño.
Además, la casa tenía seis habitaciones y siete baños, junto con una residencia independiente para invitados. Los espacios interiores incluían comedor formal, biblioteca, oficina y una cocina con isla central. También disponía de un horno para pizzas, elemento que reforzaba el ambiente familiar de la propiedad.
El rancho de Canelo en San Diego tenía amenidades exclusivas
La zona de entretenimiento reunía una sala de juegos con mesa de billar y un cine privado con asientos escalonados. Asimismo, el gimnasio ocupaba parte del garaje para cuatro automóviles. Canelo utilizaba ese espacio como área de entrenamiento y llegó a instalar allí un cuadrilátero improvisado.
En el exterior, la propiedad ofrecía una alberca estilo resort, cascada, spa, fogatero y un pabellón cubierto. Los jardines brindaban privacidad y complementaban el diseño inspirado en las haciendas tradicionales. La combinación permitía mantener una rutina deportiva sin renunciar al descanso y la convivencia.
Para seguir leyendo: La flor mexicana que ilumina los altares de San Diego
Una propiedad ligada a la trayectoria del campeón mexicano
La compra ocurrió cuando Canelo consolidaba su carrera internacional y aumentaba su presencia en Estados Unidos. San Diego ofrecía cercanía con México, privacidad y acceso a importantes centros deportivos. La residencia funcionó como refugio personal mientras el boxeador continuaba construyendo su reconocimiento dentro y fuera del cuadrilátero.
Canelo pagó 5.8 millones de dólares por la propiedad y la vendió dos años después por 6 millones. La operación confirmó el atractivo de las residencias de lujo ubicadas cerca de Del Mar, una de las zonas inmobiliarias más exclusivas del condado de San Diego.