El déficit presupuestal de California alcanza los 18 mil millones de dólares y condiciona el último año de Gavin Newsom como gobernador, en un escenario muy distinto al superávit con el que inició su mandato.
En 2019, Newsom heredó finanzas sólidas y amplió programas de vivienda, salud y cuidado infantil. Hoy enfrenta un panorama opuesto, con menor respaldo federal, gasto estatal creciente e incertidumbre económica ligada al contexto nacional.
El déficit presiona gasto y reservas del estado
La Oficina del Analista Legislativo advirtió que el déficit podría crecer hasta 35 mil millones de dólares anuales si el estado no aplica soluciones estructurales. Sin embargo, aumentar impuestos o recortar gasto representa un alto costo político para la administración y el Congreso estatal.
California ya utilizó mecanismos temporales como préstamos internos, retraso de pagos y retiros del fondo de contingencia. Las reservas estatales se redujeron a 14 mil millones de dólares, la mitad de su nivel máximo, mientras más de 20 mil millones en préstamos deberán pagarse en próximos años.
Medi-Cal y otros programas quedan bajo revisión
El programa Medi-Cal concentra atención por ser el gasto más alto del estado. Más de la mitad de su financiamiento proviene del gobierno federal, cuya aportación disminuyó recientemente, obligando a California a cubrir mayores costos.
El año pasado, el estado congeló nuevas inscripciones de inmigrantes indocumentados, aplicó primas mensuales y retrasó recortes de beneficios para cerrar brechas financieras. Legisladores demócratas y defensores de la salud advirtieron que nuevos ajustes afectarían a poblaciones vulnerables y al legado político de Newsom.
Además del sistema de salud, compromisos en transporte público y combate a la falta de vivienda podrían reducirse o postergarse, mientras el gobernador evita respaldar nuevos impuestos a grandes fortunas en su último año de gestión.