La población de Estados Unidos creció apenas un 0,5% en 2025, una caída brusca frente al 0,9% de 2024, el mayor incremento en dos décadas. Aunque ese auge fue impulsado por un aumento récord en la inmigración, las restricciones que siguen vigentes desde la era Trump están revirtiendo el panorama, especialmente en estados tradicionalmente receptivos como California.
San Diego, una de las principales puertas de entrada para migrantes mexicanos, enfrenta las consecuencias. En 2025, el estado perdió 9.500 habitantes, una diferencia notable respecto al año anterior, cuando ganó 232.000 nuevos residentes. El dato clave está en la inmigración: en 2024, California recibió un flujo neto de 361.000 inmigrantes; en 2025, apenas 109.000.
Crecimiento poblacional bajo presión en la frontera
Esta desaceleración afecta tanto a la economía local como al tejido social de comunidades latinas que dependen de nuevos flujos migratorios para mantener vivos sus negocios, tradiciones y dinámicas familiares. La comunidad mexicana, en particular, encuentra cada vez más trabas para establecerse, no solo por políticas migratorias más restrictivas, sino también por el encarecimiento de la vivienda y el aumento del costo de vida.
En contraste, estados del sur como Texas y Carolina del Norte lideraron en crecimiento absoluto, mientras que Carolina del Sur e Idaho alcanzaron tasas de hasta 1,5%. La región Sur sigue siendo el motor poblacional del país, aunque también con una baja: pasó de sumar 1,7 millones de personas en 2024 a solo 1,1 millones en 2025.
A nivel nacional, el número de inmigrantes cayó de 2,8 millones en 2024 a apenas 1,3 millones en 2025. Si la tendencia continúa, la Oficina del Censo estima solo 321.000 nuevos inmigrantes para mediados de 2026.
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