El mundo del cine y la televisión perdió a una de sus figuras más influyentes. Catherine O’Hara murió a los 71 años en su casa de Los Ángeles, tras una breve enfermedad, confirmó su agencia de representación.
La actriz canadiense dejó una huella profunda en la comedia internacional gracias a personajes memorables que combinaron humor mordaz, sensibilidad y una identidad única. Su carrera se extendió por más de cuatro décadas y cruzó con éxito cine, televisión e improvisación.
Catherine O’Hara marcó generaciones con humor y talento
Catherine O’Hara inició su trayectoria en la compañía de improvisación Second City, donde consolidó un estilo que luego brilló en la serie SCTV. Allí compartió escena con figuras como John Candy, Rick Moranis y Eugene Levy.
Tras el cierre de SCTV en los años ochenta, la actriz amplió su presencia en el cine. Participó en filmes dirigidos por Martin Scorsese y Mike Nichols, y alcanzó reconocimiento masivo con Beetlejuice, donde interpretó a Delia Deetz bajo la dirección de Tim Burton.
Ese papel impulsó su carrera hacia un público más amplio y abrió la puerta a personajes que se volvieron icónicos. Entre ellos destacó Kate McCallister, la madre despistada de Mi pobre angelito, una figura central del cine familiar de los noventa.
Reconocimientos y legado cultural
En años recientes, Catherine O’Hara alcanzó una nueva cima profesional al interpretar a Moira Rose en Schitt’s Creek. Ese papel le otorgó su primer Emmy como actriz, además de un Globo de Oro y un premio del Sindicato de Actores.
La actriz nació en Toronto en 1954 y recibió la Orden de Canadá en 2017 por su contribución cultural. Le sobreviven su esposo, el diseñador Bo Welch, sus hijos Matthew y Luke, y varios hermanos.
Su última aparición ocurrió en la serie The Studio de Apple TV, lo que confirmó su vigencia creativa hasta el final. Catherine O’Hara dejó un legado que definió el humor de varias generaciones.