El presidente de Gustavo Petro confirmó que no acudirá a la ceremonia de toma de posesión del mandatario electo, Abelardo de la Espriella, programada para el próximo 7 de agosto. El anuncio marca un hecho inusual en la política colombiana, ya que rompería con la tradición del relevo presidencial entre el gobernante saliente y su sucesor.
Durante un Consejo de Ministros transmitido por televisión, Petro reiteró que no reconoce el resultado de la elección presidencial y afirmó que considera fraudulento el proceso electoral. No obstante, también aseguró que entregará el Poder Ejecutivo en la fecha prevista por la Constitución.
Gustavo Petro mantiene su rechazo al resultado electoral
El mandatario sostuvo que no participará en ningún acto relacionado con la investidura del presidente electo y reiteró sus acusaciones sobre presuntas irregularidades en los comicios, aunque no presentó pruebas que las respalden. En sus declaraciones volvió a mencionar a la empresa israelí Black Cube y a la firma Thomas Greg & Sons dentro de los señalamientos sobre el proceso electoral.
Petro también aseguró que no promueve acciones violentas y señaló que la ciudadanía decidirá cómo responder a las decisiones del próximo gobierno. Por su parte, Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta presidencial del 21 de junio con una diferencia de 0.96 %, equivalente a cerca de 248 mil votos sobre el candidato de izquierda Iván Cepeda.
La ceremonia de investidura continúa sin sede definida
La transición entre ambos gobiernos también enfrenta diferencias sobre el proceso de entrega de la administración y el lugar donde se realizará la ceremonia presidencial. De la Espriella mantiene su intención de asumir el cargo en una guarnición militar, mientras que Petro rechazó esa posibilidad al señalar que, como comandante de las Fuerzas Armadas hasta el cambio de gobierno, no autorizará el uso de instalaciones militares para ese acto.
El Congreso deberá analizar la viabilidad jurídica de esa solicitud una vez que inicie funciones la nueva legislatura. Mientras tanto, el proceso de empalme entre ambos equipos permanece suspendido y todavía no existe una confirmación oficial sobre el lugar donde se realizará la ceremonia del 7 de agosto, aunque todo indica que el relevo presidencial ocurrirá sin la presencia del mandatario saliente.