El león de montaña del sur y la costa central de California obtuvo una nueva salvaguarda legal que redefine el equilibrio entre conservación y desarrollo urbano. La Comisión de Pesca y Caza del estado votó por unanimidad para catalogar como amenazadas a seis poblaciones bajo la Ley de Especies en Peligro de California.
Estas poblaciones representan cerca de un tercio de los aproximadamente 4,200 ejemplares que habitan el estado. La medida refuerza la prohibición vigente de caza deportiva y restringe cualquier daño o captura sin permiso especial.
Protección frente a la fragmentación
El principal riesgo para el león de montaña es la fragmentación del hábitat. Autopistas, expansión urbana y envenenamiento por rodenticidas han aislado a grupos enteros, especialmente en las montañas de Santa Ana y Santa Mónica.
Científicos han detectado señales preocupantes de consanguinidad, como colas dobladas y defectos reproductivos. Sin mayor conectividad entre corredores naturales, advierten que algunas poblaciones podrían enfrentar declives severos en las próximas décadas.
Además, la nueva clasificación obligará a agencias estatales y locales a evaluar impactos ambientales en proyectos de infraestructura. Bajo la Ley de Calidad Ambiental de California, desarrolladores deberán mitigar posibles daños a hábitats críticos.
Debate público en torno al león de montaña
Rancheros y residentes rurales expresaron preocupación por ataques a ganado y mascotas. Aunque los incidentes con personas son extremadamente raros, reportes estatales muestran un aumento en conflictos con animales domésticos.
Autoridades aclararon que la designación no impide intervenir en casos específicos. El Departamento de Pesca y Vida Silvestre puede emitir permisos para manejo cuando exista riesgo comprobado, priorizando métodos no letales.
Mientras tanto, el estado invierte millones en pasos elevados y subterráneos para fauna, buscando reducir atropellamientos que han cobrado cientos de vidas de pumas en los últimos años. La decisión oficial marca un paso clave hacia la reconexión de ecosistemas costeros y la preservación de uno de los depredadores más emblemáticos del oeste estadounidense.