Lula da Silva afirmó durante la cumbre del G7 que nunca fue un izquierdista y se definió como un líder sindical. El comentario fue captado por un micrófono abierto mientras conversaba con la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y el canciller alemán Friedrich Merz.
El presidente brasileño explicó que su trayectoria política estuvo ligada al movimiento obrero y sostuvo que el mundo actual no gira en torno a posiciones ideológicas extremas. Además, defendió una visión más cercana al centro político y al pragmatismo.
Lula da Silva reivindica su origen sindical
Durante la conversación, el mandatario recordó sus vínculos históricos con organizaciones sindicales de Alemania, Italia y España. Asimismo, señaló que su experiencia como dirigente de trabajadores moldeó gran parte de su carrera pública antes de llegar a la presidencia de Brasil.
Lula y sus colaboradores suelen identificarse con posiciones socialdemócratas. Aunque es considerado el principal referente de la izquierda brasileña, su trayectoria ha estado marcada por acuerdos políticos y negociaciones con distintos sectores.
La declaración se produjo en un momento relevante para la política regional. América Latina atraviesa cambios electorales importantes y varios gobiernos progresistas enfrentan desafíos ante el crecimiento de fuerzas conservadoras y de derecha en distintos países.
Responde a Trump antes de las elecciones
Además de sus comentarios sobre ideología, Lula respondió a recientes declaraciones de Donald Trump sobre Brasil. El mandatario brasileño pidió al presidente estadounidense no intervenir en los asuntos electorales de su país.
Por otro lado, defendió la soberanía brasileña y aseguró que las decisiones sobre el futuro político nacional corresponden exclusivamente a los ciudadanos de Brasil. También aprovechó la reunión para entregar documentación relacionada con disputas comerciales y posibles aranceles.
Los brasileños acudirán a las urnas en octubre para elegir presidente. Lula aparece como una de las principales figuras de la contienda y podría enfrentarse nuevamente a un candidato respaldado por el entorno político de Jair Bolsonaro. Con 80 años, el mandatario busca ampliar una trayectoria que ya suma tres mandatos presidenciales y décadas de influencia en la política latinoamericana.