Jackie, el águila calva que convirtió un nido de Big Bear Valley en una ventana mundial hacia la vida silvestre de California, murió tras varias semanas bajo cuidados veterinarios. Tenía 14 años y era seguida por miles de personas mediante transmisiones en vivo.
El Ojai Raptor Center atendía al ave desde julio, después de que rescatistas la encontraron débil y sin capacidad para volar tras un enfrentamiento con otras águilas. Los especialistas detectaron anemia severa y otros problemas de salud que ya podían existir antes del incidente.
Jackie no respondió al tratamiento veterinario
Durante más de tres semanas, el equipo veterinario aplicó cuidados intensivos para estabilizarla. Jackie recibió una transfusión de sangre, oxigenoterapia, estudios especializados y vigilancia constante. Sin embargo, su condición continuó deteriorándose.
El centro confirmó su muerte durante las primeras horas del lunes 10 de agosto. Los especialistas todavía investigan qué enfermedad provocó el deterioro que terminó debilitando al ave.
La historia de Jackie alcanzó una audiencia internacional gracias a las cámaras instaladas por Friends of Big Bear Valley. La organización comenzó sus transmisiones del nido en 2015 y convirtió cada temporada reproductiva en un acontecimiento seguido desde numerosos países.
Una historia seguida durante años
Jackie nació alrededor de 2012 y formó pareja con Shadow en 2018. Ambos protagonizaron temporadas marcadas por nevadas, huevos que no prosperaron y el nacimiento de nuevos polluelos.
Además, las transmisiones permitieron observar directamente comportamientos naturales difíciles de documentar durante periodos prolongados. Esa cercanía convirtió a la pareja en un símbolo de conservación para Big Bear Valley.
El Ojai Raptor Center señaló que trabaja con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre y el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California. Este último recibió los restos de Jackie para continuar los análisis correspondientes.
La muerte cierra una historia seguida durante más de una década. Jackie tenía 14 años y pasó sus últimas tres semanas recibiendo atención especializada antes de que su estado empeorara definitivamente.