No se trata solo de olvidar una cita o un nombre. El Alzheimer roba recuerdos, pero también independencia, estabilidad emocional y, en muchos casos, la vida misma. En México, más de 1.3 millones de personas viven con esta enfermedad, aunque los síntomas pueden tardar décadas en manifestarse. Lo alarmante es que el diagnóstico puede retrasarse hasta 10 años, tiempo en el que las terapias más efectivas pierden su ventana de oportunidad.
El Alzheimer representa entre el 60% y el 80% de todos los casos de demencia en el país. La prevalencia entre adultos mayores de 60 años es del 7.8%, y cada año se registran 2.3 muertes por cada 100 mil habitantes vinculadas a esta condición. Si no se implementan políticas públicas preventivas, la cifra de pacientes podría superar los 3.5 millones en 2050.
Alzheimer: una enfermedad que también impacta la economía de las familias
El retraso diagnóstico no solo afecta la salud del paciente. El 85% del cuidado de personas con Alzheimer en México recae en sus familias, y de ese porcentaje, el 70% corresponde a mujeres, en su mayoría sin apoyo institucional ni capacitación formal. Se trata de una carga emocional y económica invisible.
Según el INEGI, el trabajo de cuidados no remunerado representa el 17.6% del PIB nacional. Además, los costos anuales en cuidados por Alzheimer superan los 23 mil millones de pesos, siendo las familias quienes absorben el 85% de ese gasto.
Por si fuera poco, el estigma agrava el problema. Un 65% del personal médico en México cree que la demencia es parte del envejecimiento normal. Esto, sumado a la percepción de que el sistema ignora a los pacientes con Alzheimer, dificulta aún más un diagnóstico oportuno.
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