El reciclaje en Estados Unidos apenas alcanza un 5% efectivo para plásticos, mientras en México los desafíos son otros, pero no menores. A pesar de los esfuerzos ciudadanos, el sistema de reciclaje estadounidense sigue fallando en infraestructura y transparencia. Mientras tanto, un nuevo estudio del Tecnológico de Monterrey revela que en México el problema no solo está en los materiales, sino también en la falta de información adaptada a su contexto.
Lydia Pérez, líder de esta investigación, señala que muchas decisiones sobre envases se toman con modelos de Europa o Estados Unidos, ignorando las capacidades reales del país. Esto significa que el impacto ambiental de un empaque no depende únicamente de si es reciclable, sino de variables como el tipo de alimento que contiene, el método de reciclaje aplicado y el consumo energético del proceso.
Reciclaje en Estados Unidos: una promesa aún incumplida
Para la comunidad mexicana en San Diego, comprometida con la sustentabilidad y preocupada por el futuro de sus familias, este panorama representa un doble desafío. No basta con reciclar. Hace falta exigir sistemas eficientes y decisiones empresariales informadas. Mientras en California se avanza con leyes como la aprobada en octubre de 2025 para reducir envases plásticos en 25% hacia 2030, aún se necesita mayor integración entre ciencia, política y sociedad.
La investigación mexicana también desmonta la idea de que el reciclaje es una solución universal. El plástico, aún reciclado, no siempre reduce emisiones de carbono si el proceso no está optimizado. Además, los microplásticos siguen siendo inevitables, lo que resalta la necesidad de estrategias preventivas.
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