Cada cable olvidado en un cajón o celular dañado que termina en la basura representa un riesgo ambiental mayor al que solemos imaginar. México figura hoy entre los 10 países con más generación de basura electrónica, acumulando más de 62 millones de toneladas anuales. Esta cifra, revelada por el Observatorio Internacional sobre Residuos Electrónicos, refleja una tendencia global alarmante en la que el reciclaje adecuado apenas alcanza 22.3 por ciento.
China, Estados Unidos e India encabezan la lista de productores de desechos electrónicos, pero el problema no se limita al volumen. El verdadero riesgo comienza cuando estos aparatos se descartan sin control y contaminan suelos y cuerpos de agua. En palabras del académico Heberto Ferreira, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, el ritmo de generación de residuos electrónicos supera casi cinco veces al de los reciclados.
Impacto ambiental de la basura electrónica en México
Estos dispositivos, al exponerse al Sol, al agua o a la polución, liberan metales pesados que ya están afectando ríos en varias regiones mexicanas. El daño, según Ferreira, puede llegar a ser irreversible. De igual manera, estos contaminantes impactan directamente en la salud humana y la biodiversidad.
Ante esta crisis silenciosa, la UNAM realizará el Mega Reciclatrón el 29 y 30 de enero en el estacionamiento 8 del estadio Olímpico Universitario, donde se recibirán dispositivos dañados como memorias USB, laptops, chips, discos duros y cables. La iniciativa busca frenar el deterioro ambiental e impulsar una cultura de reciclaje real.
Aunque no existe una solución única, etiquetar una caja para recolectar residuos electrónicos en casa puede marcar una diferencia significativa. Solo así será posible enfrentar el aumento de productos electrónicos y sus consecuencias ambientales.
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