Las ballenas de Rice están abriendo una nueva etapa de cooperación científica entre México y Estados Unidos. Un proyecto internacional estudiará esta especie durante cinco años para comprender mejor su presencia, comportamiento y necesidades de conservación en el Golfo de México.
La investigación se desarrollará entre 2026 y 2030 con financiamiento del programa RESTORE de NOAA. Participarán especialistas de la UNAM, NOAA, la Universidad Veracruzana y el Instituto Scripps de Oceanografía, entre otras instituciones.
Ballenas de Rice bajo vigilancia acústica
El proyecto instalará seis sitios de monitoreo acústico pasivo en aguas mexicanas y estadounidenses. Los equipos operarán entre 200 y 400 metros de profundidad para registrar vocalizaciones y ruido ambiental.
Además, los investigadores recopilarán información sobre temperatura del fondo, salinidad y oxígeno disuelto. También analizarán movimientos individuales y la cantidad de ejemplares que vocalizan en determinadas zonas.
Estos datos permitirán identificar cambios estacionales e interanuales. Asimismo, ayudarán a relacionar la distribución de los cetáceos con factores oceanográficos y actividades humanas.
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Una especie que necesita respuestas científicas
La urgencia resulta evidente. NOAA considera que probablemente sobreviven menos de 100 ballenas de Rice, mientras su estimación más reciente para el noreste del Golfo ronda los 50 ejemplares.
Por otro lado, recientes detecciones acústicas confirmaron su presencia en aguas mexicanas. La UNAM señala registros frente a Tamaulipas y Yucatán, ampliando el conocimiento sobre su distribución en el Golfo.
El desafío también incluye amenazas vinculadas con embarcaciones, ruido submarino y actividades industriales. De igual manera, conocer mejor su hábitat permitirá diseñar estrategias de manejo y recuperación más precisas; En abril de 2024, científicos de NOAA observaron dos ejemplares a unas 55 millas náuticas de Corpus Christi, Texas. Ese registro reforzó la evidencia de su presencia en el oeste del Golfo.